lunes, 11 de junio de 2012
Unas converse valen mas que mil tocados
Hoy he ido a un evento, uno de los típicos eventos sociales que todos tenemos el placer (o la desgracia) de sufrir alguna vez. En estos eventos, el motivo principal de regocijo no es el que impulsa el evento, sino la mera opinión pública. Para alguien que rehuye al ser humano, estas situaciones resultan un tanto frustrantes. Desde mi privilegiada posición cuidadosamente elegida, dediqué un buen rato a estudiar este comportamiento, llegando a la triste conclusión de que el ser humano es muy influenciable, hasta llegar al punto de suprimir su personalidad. Se convierten todos en meras figuras, conducidas por ese gigante llamado... como se le podría llamar? moda? consumismo? sociedad? el hecho de ver a 100 personas vestidas y peinadas siguiendo una misma línea, actuando y hablando igual me hace plantearme si de verdad el ser humano es un ser racional. Que debería hacer? callarme y aceptar nuestra condición de marionetas o seguir mis principios? Desde una postura un tanto arrongante podría decir que me siento ante una masa uniforme de cabezas, brazos y piernas, pero desde la humildad creo que el único ser que puede controlar al ser humano es la sociedad. Y es que, haciendo uso de las inseguridades de las personas, cualquiera podría conseguir cualquier cosa. O quizás no sea así, y solo esté especulando sobre temas que justifican que hubiera ido a ese evento de vaqueros y zapatillas.
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